Creo que éste es un buen momento para plantear la gran cuestión a todos; ¿qué hacemos los diagnosticados de cáncer? ¿nos quedamos en casa, aislándonos del mundo, o luchamos por la normalidad?
A estas alturas, igual no es necesario explicarlo, pero ninguno de los enlaces que he incluido en este blog son aleatorios. Lo cierto, es que la entrevista que Milagros Pérez Oliva realiza a Albert Jovell en El País , es uno de los contenidos que más me gusta de mi relación de enlaces y que, como otros, tengo que agradecer a Víctor Romero Fernández. En ella, Jovell (afectado por cáncer y médico) explica cómo nos podemos sentir estigmatizados, apartados e, incluso despersonalizados.
Tanto ante los medios, como en su libro, Jovell reivindica el derecho del enfermo a plantar cara, no sólo al cáncer, sino también a aquellos que creen que el diagnosticado es un condenado a muerte y por eso le permiten hacer lo que quiera. Y, para ello, habla de vivir con normalidad. Ésta es la base de mi propuesta, y es que me gustaría saber qué piensan los demás sobre ello, y me explico:
Cuando me confirmaron el diagnóstico, decidí que quería centrarme en mi recuperación, y para lograrlo opté por tomar la baja y aceptar el aislamiento social a que te somete esta enfermedad para pensar sólo en mí. De esta manera, trataba de evitar los altibajos emocionales a que me podía ver sometida por cuestiones de trabajo -o simplemente por el deber de conciliar el trabajo con la vida familiar-, y pagaba este hecho con mi vida social.
Lo cierto es que ha resultado muy duro en muchas ocasiones, como aquella en que leí en La Verdad la entrevista realizada a Javier Iniesta , en la que hablaba sobre cómo la quimioterapia le permitía hacer vida 'casi' normal. Ese día me eché a llorar, porque para mí ya no era una opción, yo no podía intentar siquiera volver al trabajo.
Posteriormente, seguir la trayectoria del propio Víctor Romero, o la de María Antonia Valdivielso , o el propio Eduardo Punset , me han hecho pensar bastante en ello. Y lo cierto es que no sé qué es mejor, aunque tengo claro que para exponer mi salud, prefiero quedarme en casa, también me gusta salir a la calle con un pañuelo en lugar de bonito peinado, para reivindicar mis ganas de luchar y de vivir mientras llega la hora de impartir mi última lección, al estilo Randy Pausch, que espero tarde mucho.
Encuentro decenas de argumentos a favor y en contra de cada opción, aunque como yo he tomado mi decisión y así lo he expresado, no sería objetivo exponerlos.
Pero, ¿qué piensan los demás? ¿Serías tan amable de contarme tu opinión?
martes, 30 de junio de 2009
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5 comentarios:
En mi caso, al ser diagnosticada también cogí la baja. Mi trabajo de comercial alrededor de toda la provincia de Valencia era totalmente incompatible con lo que se me venía encima.
Cuando escucho o leo testimonios en los que enfermos de cáncer aseguran haber llevado una vida normal durante todo el tratamiento, no puedo más que dudar...
Me han sometido a 5 intervenciones con sus respectivas convalecencias, pruebas de diagnóstico, 6 ciclos de quimioterapia, todo eso aderezado con un estado físico y a veces psíquico más que regular.
¿Como habría podido hacer vida normal? Ni podía, ni lo pretendía...
He necesitado y sigo necesitando mi tiempo para recuperarme.
Después de pasar una época(muy corta) con peluca y otra con pañuelos, he decidido lucir mi cabeza desnuda xq me gusta y xq quiero q el pensamiento de la gente no sea "pobrecita" sino "q valiente".
Un beso
Hola cielo!
Te veo preocupada o dudosa de la decisión que has tomado. Y tu decisión vale tanto o más que las miles de decisiones que haya en este mundo. Cada uno escoge la que más le apetece o la que cree que se adapta más a sus circunstancias.
Tú lo has hecho bien. Muy bien. Creo que es la mejor opción para un enfermo de cáncer: ser egoista y pensar en él; en su cuerpo y en su mente. Nadie nos pide que seamos super-woman. Tan sólo debemos y queremos curarnos...
Admírate a ti misma por tu valor, por tu fuerza, por tus ganas, por tu ilusión y valentía. Así triunfarás a este pequeño diablo llamado cáncer.
Te admiro, chiquitina.
Por cierto, hablabas de volver al trabajo. Estás preparada? Para cuándo?
Ya me contarás.
Besos con mucho cariño.
Esta es la decisión más difícil de tomar cuando te diagnostican de cáncer. Los médicos, los familiares y amigos, todos se empeñan en recordarte que estás enferma, que te tienes que dedicar a ti y a cuidarte... Pero creo que esa decisión es algo muy personal, porque no todo el mundo se encuentra enfermo aunque le digan que tiene cáncer, ni se pone igual de mal con las quimioterapias, ni se recupera de la misma manera de las operaciones... y es muy frustrante el sentirte bien, y el intentar llevar una vida lo más normal posible, pero teniendo que aguantar contínuamente comentarios del tipo "no salgas, mejor que te vengan a ver a casa" o "aún es pronto para trabajar, mejor descansa" o "no hagas nada en casa, que ya voy yo a limpiar"... A mi fue eso lo que me pasó, al menos durante la primera etapa de mi largo tratamiento. Yo me sentía bien, y la gente parecía empeñarse en tratarme como a un bebé... Y cuando me empeñe en volver al trabajo, porque ya no aguantaba más el sentirme como una inválida, se armó un follón impresionate, pero era o eso o agarrarme una depresión de caballo. Y he de decir que pude trabajar, aun cuando me seguían dando radioterapia, mis ocho horas diarias, como una más.
Bien es cierto que más tarde, con las siguientes quimios que me dieron, y con la operación, sí que tube aprovecharme de toda la ayuda que mi gente estaba dispuesta a darme, pero en ese caso sí que era realmente necesario.
Yo he conocido a una mujer con cáncer de mama que no faltó ni un día al trabajo durante su tratamiento con quimio y radio (excepto los días que tenía que ir al hospital de día), es más, salía de trabajar a las cuatro, se cogía el autobús y se iba a darse la sesión de radioterapia.
Y como ella seguro que hay muchísimas más personas.
Creo que al menos se nos debería dejar tomar esa decisión, de aislarse socialmente o de seguir con nuestras vidas a nosotros, los que padecemos esto, sin ayudas ni consejos externos que por muy bien intencionados que sean, nunca jamás podrán entendernos.
Yo durante toda la enfermeda, intenté llevar mi vida normal, y lo hice, de hecho yo seguí trabajando con la quimio, faltaba cuando me la daban, una semana y a la semana volvía al trabajo. Lo único normal era seguir trabajando, que tengo mucha suerte en él, con mi jefe, mis compañeras, con todos. Mi oncólogo me dijo desde el primer día que intentara llevar la vida normal, si me permitían faltar en el trabajo unos días que lo hiciera y luego volviera, así que así fue mi vida durante los tratamientos.
Lo que no hacia era salir por ahí, iba al cine y paremos de contar.
Mi primer dia en el trabajo con la peluca, para mí fue un poco "raro", para mí, porque te da una especie de vergüenza, una tontería, pero nada ... todo fue muy bien.
No puedo evitar emocionarme cuando os leo a cada una. A Sara sí le he dejado comentarios en su blog, a ti Dulós te estoy leyendo desde el primer momento de tu blog, te he seguido todos los días de mi convalecencia, pero no te dejé ningún mensajito, eres una campeona y un ejemplo de fortaleza, a Isabel tuve la suerte de conocerla en persona y es sencillamente como nos muestra en sus blogs. Saya a ti te he leído también, no creas que te libras, eh??.
Bueno, que vaya rollo que he soltado, no??.
Un beso a todas!, que sois/somos unas campeonas con mayúsculas, subrayado y en negrita!.
Hola Isabel, nunca me había parado a leer sobre el cáncer, a pesar de que es una enfermedad con la que te topas casi todos los días... pero, cuando te toca de cerca, empiezas a ponerte en la piel de toda esa gente que conoces. Hoy he ido a comer a casa de mis padres, y mi madre me ha confesado su enfermedad. Hacía dos meses que le estaban haciendo pruebas, pero por no preocuparnos al resto de la familia se lo había estado guardando. Hace una semana le dieron el diagnóstico y hoy me lo ha contado, no quiere en absoluto que se sepa, quiere hacer su vida normal, dentro de lo se lo permita la enfermedad. A finales de mes la intervendrán y luego la quimio... y lo que más le preocupa es que se apiaden de ella. Yo llevo toda la tarde echa polvo, llorando, indefensa, no sabía ni qué decirle y me he limitado a darle un abrazo. Está al borde del derrumbamiento, pero yo sé que es fuerte y que puede con todo eso... pero no sé cómo darle ánimos.
Gracias por compartir en este blog, esta experiencia tan íntima y dolorosa, y por servir de apoyo, más de lo que te puedas imaginar.
Ánimo, podemos!
Susana
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